Los Tres Paraísos para Visitar en un Crucero de Lujo

Una de las mejores maneras de salir de la rutina ejecutiva.

Hay muchas formas de viajar, sin embargo, hay una que además de relajarte, te brinda una experiencia de altura sin renunciar a la comodidad y con paisajes inigualables: el crucero de lujo. Además de contar con actividades de entretenimiento a bordo y un itinerario muy completo, puedes también conocer mucha gente interesante y con los mismos gustos que tú.

 

En H Ejecutivo queremos presumirte los tres mejores lugares para visitar en un crucero:

Las Islas Galápagos

Es difícil encontrar cómo describir una experiencia por las Galápagos, el lugar de inspiración de Charles Darwin. Esta tierra de Ecuador considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es en realidad un museo viviente de historia natural ideal para los amantes de la naturaleza.

No pierdas la oportunidad que muy pocos tienen de visitar esta reserva con abundante fauna terrestre y marina. Puedes hacer snorkel y dejarte llevar por el espectáculo bajo el agua, donde tortugas gigantes, manta rayas y leones marinos serán algunos protagonistas. Regresa por la noche a disfrutar de la comodidad y lujo de tu suite.

 

 

El Ártico y La Antártida

No todo es sol, arena y mar. Si acostumbras viajar a la playa para relajarte, cámbialo este año por una excursión a los rincones del Ártico y la Antártida que te despertarán el alma.

Además de ser la última y más grande reserva ecológica del mundo y tener más del 95% cubierto por hielo, en este fascinante viaje podrás hacer kayak, camping y observar ballenas, focas, lobos marinos y colonias de pingüinos. Por si fuera poco, glaciares, icebergs y un mar de cristal azul serán el sorprendente paisaje que te rodeará en tu aventura.

Japón, Corea del Sur y China

Este espectacular crucero te llevará por metrópolis orientales donde podrás relajarte en sus atractivas playas o explorar sus tierras que van de lo antiguo a lo moderno: rascacielos junto a templos escarbados en la roca, trenes bala atravesando arrozales y plantaciones de té.

En el encanto del Lejano Oriente se puede contemplar lo verdaderamente exótico: ricos santuarios y mercados flotantes, juncos en puertos cubiertos de niebla, cosechas de arroz secando al sol.