Los orígenes de Rolex

Si alguna vez se han preguntado qué fue lo que hizo que se empezaran a mover las manecillas de un Rolex, aquí está la historia de sus inicios.

Antes de que los relojes fueran considerados el gran lujo que son hoy, eran una herramienta básica. Así, desde muy joven el alemán Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, comenzó a interesarse en el mundo de la relojería Suiza. A principios del siglo XX era común usar relojes de bolsillo, pero el visionario ya tenía en mente la creación de uno de pulsera, pues sabía que esa idea tendría un gran potencial y estaba convencido de que además de ser útil, podía ser elegante, preciso y fiable, y no estaba equivocado.

Ya a sus 24 años había fundado una sociedad para la distribución de piezas de reloj en la Gran Bretaña, pero no fue hasta 1908 cuando el pionero Wilsdorf creó esta marca de gran precisión y calidad de movimiento. El nombre Rolex fue ideado al mezclar letras fáciles de pronunciar en cualquier idioma y pensando en ser corto para representar la elegancia deseada.

En 1910, obtuvo el primer certificado oficial suizo como reloj de pulsera y a partir de entonces sería la representación del perfecto dominio de la precisión cronométrica y la hermeticidad.

Así, el maestro de la relojería ha ganado su fama a través de la historia gracias a innovación en sus funciones y mecanismo.

En estos cien años, Rolex ha creado relojes profesionales, herramientas que van mucho más allá de solo dar la hora. Además, algunos modelos han sido diseñados especialmente para actividades profesionales como el buceo, la aviación, la escalada o la exploración científica y han sido protagonistas en sucesos históricos como la conquista a la cima del Everest y aliados de personajes mundialmente conocidos como James Bond.

“Queremos ser el número uno en este campo y Rolex debe ser visto como el único y el mejor”. -Hans Wilsdorf 1914.